Dejé de buscar y comencé a buscarme.
Me encontré sentado en la hamaca,
pensando y escribiendo como siempre.
Mamá está muy orgullosa de nosotros,
papá sigue con las manos sucias del laburo.
Escribirles fue lo único que pude hacer.
Dejé de mirar al suelo al momento de irme
y empecé a apreciar la belleza
de mirar al frente y a los costados al andar.
Dejé de estar pendiente de mi malestar,
comencé a observar más que a mirar,
como quien escucha el mar
cuando acerca a su oído la caracola
que descansa en la casa de la abuela.
Dejé de buscar algo más allá
y lo busqué más acá, en el presente.
Dejé de preocuparme por los problemas del pasado
y por la preocupación del futuro,
para estar acá.
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