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Bocanas de amor.VIIII. un miedoso valiente🧉

Jul 18, 2026

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Bocanas de amor.VIIII. un miedoso valiente🧉
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Soy yo otra vez, entro a mi habitación cerrando la puerta con calma, respiro profundo mientras abro las cortinas para dejar que el sol brille sobre las paredes que están húmedas, giro la cabeza a la izquierda y miro detenidamente, el espejo. Frente a mí, mi reflejo me mira, pongo la silla frente a él, creo que lo conozco bien, a pesar de que hoy no somos la misma persona. Yo sonrío agradecido, él me mira con sus dudas.

Observo sus ojeras, su pelo despeinado, las horas quizás se fueron un poco largas en su noche, creo que ya conozco la marca que tiene en la mano, son sus lágrimas, mis dolores, mis pesadillas y un pasado que me dejó lleno de marcas.

Pero no solamente miro al hombre que se muestra frente a mí, en el reflejo, en el espejo, veo su historia, todo lo que con sus propias manos supo sostener, detrás de él veo el tele, sigue prendido porque en la noche nos daba miedo la oscuridad, miro detalladamente, algo muestra. Son recuerdos, son imágenes, somos nosotros, soy yo.

Miro al chico que lloraba por un presente que lo llevó a sentir demasiado fuerte, un presente que le dolía, veo a un hombre chico que supo, en sí mismo, esconder sus escombros para que nadie más tropezara y preguntara por qué estaban ahí, quién fue el culpable de tus destrozos.

Siento respeto por vos, por quién fuiste y la valentía que cargaste para sobrellevar tus situaciones y poder salir adelante, quizás no dejamos de tener miedo, no hay que dejar de tenerlo, nos recuerda lo vivos que estamos.

Hoy no rompo el espejo para dejar de verte. Rompo el cristal que nos separaba. Vení, pasado, caminá conmigo. Vamos juntos, que te muestro la tranquilidad que fuiste construyendo de esas ruinas, la puerta está cerrada, porque donde estamos ahora solo hay tranquilidad. Mirá, la ventana está abierta, respirá, es aire fresco de la naturaleza. Mirá, mirá lo fuerte que brilla el sol, sentí tu propia paz, mirá cómo las paredes ya no lloran ni asustan, mirá el orden de esta habitación, tenemos todo limpio. Quizás molesten los cristales, pero solamente vos y yo sabemos por dónde caminar y no tenemos que lastimarnos. Vení, dame un abrazo.

Gracias por nunca rendirte, porque al fin y al cabo, siempre y con miedo, me demostraste valentía, coraje. A base de errores aprendimos, hoy en día somos escritores, apasionados y sensibles, pero tenemos algo que costó caro tener: tenemos nuestra paz. Gracias por no rendirte y quedarte detrás de ese cristal lleno de memorias borrosas.

Gracias por ser miedoso, gracias por ser valiente.

Gracias por ser un miedoso valiente.

Alfredo Ballejo

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