Desde que te fuiste en febrero, no hay un solo día en el que no te extrañe.
Pero ahora, que la vida me pesa más que nunca, tu ausencia se siente un poquito más.
Dormir la siesta ya no se siente igual,
a veces cierro los ojos y todavía puedo sentir tu presencia tibia sobre mi pecho,
como un bebé buscando refugio.
Tenías esos ojitos dorados, tan brillantes como el cielo.
como si llevaras el sol y el bosque dentro.
Te gustaba escucharme tocar la guitarra, y hasta aprendiste a maullar de una forma que parecía querer pronunciar un "mamá".
Yo era eso para vos.
Y vos, fuiste lo más puro, lo más profundo, lo más mío.
Siempre sabías cuándo algo me dolía.
Cuando lloraba o no podía más, ahí estabas.
Con tu ronroneo y con tu presencia suave, sosteniendome sin palabras.
Sé que tengo a otros gatos, y los amo con todo mi corazón.
Les agradezco que me ayuden a sobrellevar tu ausencia.
Solo espero que hayas sentido, cada día, cuánto te amé.
Y que, en tu pequeño corazón, haya quedado grabado que fuiste mi más grande compañero,
mi consuelo y mi refugio, el ángel que necesitaba.
Gracias por haber existido.
Gracias por elegirme.
Te amo con cada parte de mí
Y te voy a llevar siempre conmigo.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión