Tengo problemas.
Más que nada mentales, problemas que no me dejan pensar bien en el día.
Y no me dejan dormir bien en las noches.
Mi mente no deja de consumir mis horas de vida, casi como si en realidad no viviera.
Solo respiro.
Y aun así, después de saber esto...
¿Aún estás dispuesto a dejarme?
Yo estoy dispuesta a ayudarte,
cuando te sientas mal,
cuando tu mundo se caiga a pedazos,
cuando no tengas brazos donde llorar.
Allí estaré yo.
Porque nunca te abandonaré, nunca te superaré.
Tú, mi dulzura,
quien me hace reír,
aquel que se roba mis pensamientos suicidas,
aquel a quien necesito para seguir así,
aquel que me hace pensar que todo mejorará si sigo aquí.
Me gustaría que tú pensaras así, que dependieras de mí,
tal y como yo lo hago de ti.
Porque necesito que llores de nuevo en mis brazos, necesito verte a los ojos y ver ese sentimiento de dolor,
como cuando ya no querías vivir.
¿Será porque ahora te sientes mejor la razón por la que ya no me quieres aquí?

𝑰𝒔𝒂𝒃𝒆𝒍𝒍𝒂
Con el corazón hecho pedazos, pero aun dispuesta a entregarlo. Jóven escritora que ama soñar.
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