Cómo se va de las manos nuestra propia constitución. Mi cuerpo es su propio asesino. Lo veo en mis seres queridos que se pudren lentamente, pero demasiado rápido.
Ayer se me acabaron las multivitaminas y hoy estoy en la cama retorciéndome con la tos. La química de mi cerebro está afectada de tanto sueño con fármacos. Mis orificios están todos tapados que apenas me llega el oxígeno. Me quiero...
Tengo hambre de mi propia carne, pero mis mocos me dan náuseas y no puedo tragar.
Me doy la vuelta y la cara del Uróboro deja ver sus colmillos afilados aguardando llegar a la recta final. Me digo que mañana me voy a reír de hoy, pero no me creo ni una sola palabra y entonces agarro mi cuello. Con las dos manos, lo estiro hacia atrás y siento como entro perfectamente en la boca de la serpiente. Cierro los ojos, rendida.
Mañana me voy a reír de hoy.
Ayer no sabía lo de hoy.
¿Por qué no puedo volver a ser vos?

gabi
Gracias a los -no sé cuantos- dioses, a la condición humana, a lo que sea, por la ficción y lo inventado.
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