(Te enseñé a respetar las reglas.
Cuántas veces te he dicho
que no llegues tarde a casa.
Es la última vez que lo haces.
Ya no me verás la cara de estúpido.)
-
No seas duro conmigo
Prometí no sangrar
ni gritar
por mucho que duela.
-
Pero es raro
pedirte ayuda.
(Calla tu maldita boca)
Es loco
(te dije que era un desperdicio)
por eso es doloroso.
-
(Espero aprendas)
-
Estuviste atormentándome todas las noches
con una arma.
Me apuntaste.
Parecía divertido,
una broma.
Ojos rojos,
un diablo blanco,
una sonrisa.
Actuaste de forma exagerada.
Estabas ebrio.
Hablabas cosas que no entendía.
Para mi edad pensé
que eras un superhéroe.
Nunca lo fuiste.
Siempre fuiste un imbécil.
Siempre dependiste
de alguna mujer
solo para complacer
la maldita soledad de tu mente.
Abue no durmió toda la noche
solo por ser un maldito imbécil.
Nunca te importó.
Nunca cambiaste.
-
Tocaste mi puerta
pidiendo perdón.
Nunca me sentí herido,
pero tú sí.
Siempre estás mal en tu mente.
No es normal
saber que está bien.
No está bien.
Herirte por no sangrar.
Debes más de lo que pagaste.
Tus pedazos
se pierden.
Pronto dejarás de ser tú.
Serás un arrastre
de lo que siempre creíste ser.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión