Me daba miedo que llegara
la noche, pues ahí sentía
todos los miedos y dolores
a flor de piel.
Y los canalizaba escribiendo,
pero hasta escribir me daba
miedo porque ahí reflotaban
mis tormentos y me abrazaban.
No podía moverme y mi
corazón se paralizaba.
Me sentía confundida,
atada a una cárcel en
la cual me quedaría
durante mucho tiempo,
o para siempre.
Y mis suspiros ya eran
desalentadores, pues
me entregue justo cuando
veía borroso, a esta tortura
sin fin. Yo misma me
condené a vivir así, sentir
hasta morir o hasta que mi
corazón dejara algún día
de latir.
Sentir como los escalofríos
recorren mi cuerpo y se
transparentaba hacia mi piel.
Viendo como se me pasaba
la vida al lado, mientras me
lamentaba por haber pasado
por tanto.
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Morena Cejas
La poesía para mi es la lectura de mi alma y el cristal por el cual veo la vida, por eso me gustaría compartirla con ustedes.Muchas gracias por leer
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