En mis sueños aparecieron girasoles, amarillos y vibrantes como si febo les abrazara, pero rara fué la naturaleza ante una pradera a oscuras.
Oscuridad por doquier, sin un alma, sin una vida.
Amarillo en medio.
¿Qué será?
Entonces, inesperadamente partí desde la nostalgia,
de esa que sucumbe sin tiempo ni forma.
Las olas del mar que nunca oí.
Aquélla voz en voto de silencio.
Las flores de un jardín.
Sabias palabras de la vejez y buñuelos.
Felinos y piel que se mezclaban.
Colores asociados a una identidad.
Números del veintiuno, del veinte y tal vez del nueve.
En el sendero se asoman granadas,
granadas y cítricos de una receta olvidada.
¿Quién sabe de nostalgia?
Girasoles.
Los girasoles saben de nostalgia, estaba incrustada en cada detalle de ellos.
Estaban en ese silencio de décadas pasadas.
Y quizás entre semillas me planté a solamente observar
en resignación su llegada.
Porque así como llega puedo oír el mar silencioso.
Porque así como llega puedo el verde de los pimientos rememorar.
Porque así como llega toma el alma y se va.
Y así como se va parten versículos consigo.
Y así como se va Cantares resguarda como abrigo.
Así como se va.
Espero el girasol.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión