Somos mar.
A veces calma,
a veces tormenta,
a veces una ola pequeña
que apenas se atreve a tocar la arena.
Nos dijeron que debíamos ser río,
seguir un cauce marcado,
llegar al mismo destino,
amar del modo señalado.
Pero el mar nunca aprendió obediencia,
ni a esconder su inmensidad;
lleva en cada ola una diferencia,
y en cada marea, libertad.
Hay mares de azul profundo,
mares verdes bajo el sol,
mares grises cuando duele el mundo,
y todos siguen siendo mar, con el mismo valor.
Así somos nosotros.
Algunos brillan como espuma dorada,
otros guardan galaxias en su interior,
algunos encontraron pronto su llegada,
otros aún navegan buscando su voz.
Y está bien.
Porque ninguna estrella le pide permiso a la noche para brillar,
ni el océano se disculpa por rugir,
ni el horizonte deja de existir
porque alguien no lo quiera mirar.
Junio llega como un faro encendido,
como una luz en medio del temporal,
recordándonos que jamás estuvo perdido
quien aprendió a quererse tal cual.
A quienes alguna vez lloraron en silencio,
pensando que eran error o excepción,
el mar les responde con su inmenso eco:
_"No naciste para ser corrección."_
Naciste para ser ola y movimiento,
para ser viento, profundidad y sal,
para escribir tu nombre contra el tiempo
y descubrir que tu verdad es inmortal.
Que nadie te convenza de esconder tus colores,
porque el océano también cambia de tonalidad;
y es precisamente en sus miles de matices
donde habita toda su belleza y su verdad.
Si alguna vez te sentiste naufragando,
si el miedo fue más fuerte que tu voz,
recuerda que incluso los barcos perdidos
encuentran estrellas que los guían hacia el sol.
Y cuando el mundo parezca demasiado frío,
cuando la tormenta no quiera acabar,
mira hacia dentro:
hay un océano entero viviendo en ti,
un mar imposible de callar.
Porque amar nunca fue un error,
ser quien eres jamás será un pecado;
y cada corazón que late con honestidad
merece ser celebrado.
Así que alza tu bandera como quien levanta una vela,
deja que el viento la haga bailar;
porque no hay fuerza más hermosa en esta tierra
que un alma que aprende a navegar.
Y si alguna vez dudas de tu lugar,
escucha las olas romper despacio en la orilla:
ningún pez es igual a otro,
y sin embargo, todos pertenecen al mismo mar. Otros en marea dulce y algunos en mar salado, pero no tan lejano.
day
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