Cada día me pregunto por qué mi vida ha seguido este desalentador y doloroso camino. ¿Alguna vez has sentido que no eres digno de amor? Estas ideas han estado rondando mi mente últimamente. Me siento como si estuviera bajo una maldición, amando a alguien y sintiendo que mis sentimientos no tienen ningún efecto en la otra persona.
Me siento condenado a observar a los demás sin ser observado, y eso me llena de nostalgia y anhelo por aquellos que no pudieron corresponder lo que les entregué. Siento tristeza por haberme alejado y temor a regresar a un lugar donde ya no soy bienvenido. Estoy hambriento de amor.
Es doloroso pensar que esta es mi realidad, y a veces deseo que no lo fuera. Nadie querría vivir así. Cada noche, siento como si un hilo me arrastrara hacia el abismo, y estoy cansado de luchar contra la corriente. A veces, solo quiero dejarme llevar.
En ocasiones, imagino tener a alguien esperándome en casa, un ser humano que me acoge con alegría al regresar. Nos besamos, compartimos nuestras experiencias del día y trabajamos en equipo para lavar y secar los platos. Él me hace reír y me quiere profundamente. Está feliz y me abraza, lo hace tan fuerte que esta fantasía me devuelve a mi sombría realidad, donde mi corazón está enjaulado y hambriento, como si fuera un animal rabioso, esperando que alguien valiente lo libere y haga algo con él.
— Fragmento de mis diarios: Aquél niño que deseaba amar. (2019 – 2022)
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