Dónde estas cuando la oscuridad muerde,
y el silencio otorga una verdad infausta,
Mi corazón se hunde mientras mis manos tiemblan,
como un venidero sin razón ni ansias.
Porque mi carne se ha hecho débil,
con una conciencia distendida,
mis manos sucumben la vagancia,
de un corazón y mirada perdida.
Habito el sabor amargo de tu ausencia
pese a los esfuerzos de lo ya vivido,
cargando nombres que no responden
y promesas que dejaron de hacer ruido.
Me pregunto si el tiempo absuelve,
todo lo superficial e insensato,
o si se detiene al momento de dejar caer los platos.
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