Soy un sol naciente y me acurruco en la endidura de tus dientes, tu lealtad es un rosal, son tus pestañas de diluvio lo que me conmueve. De ser necesario amamantaría a dios para que te hiciera feliz, surcaría a la luna lechosa, apagaría el incendio en marte, abrazaría al solitario de mercurio, treparía el monte de venus, cantaría con júpiter y besaría las heridas de plutón con tal de nacer en la tierra, porque fue hecha para almas como la tuya, frágil es tu corazón pero de marfíl es tu voluntad, la cual me intoxica a seguir. Cuando tu visión perdí, un duendecito me dijo que los tréboles de cuatro hojas se pierden con facilidad, un descuido y se van, no quiero que eso vuelva a pasar. El duendecito recitó a mi oído, que mi cálidez es más sencilla a tu lado, es mi destino brotar mis alas para cobijarte en ellas.
Soy de sangre prestada, pura y cruel, pero al menos... aunque sea, me permitieron saborear una gota de sencillez.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión