Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablamos. ¿Te acuerdas cuando jurábamos que podríamos morir de amor? O aquella ocasión cuando estábamos tan enamorados que dijimos que podíamos dar la vida el uno por el otro. Qué bonito es el estar enamorado. Cuando tu mundo es cegado por la fantasía, que creas tu propio mundo con tus propias emociones, de ahí nace el nuestro: Andrómeda, como la galaxia.
Siempre nos gustaba mucho ver al cielo nocturno, tratar de entender cómo es que podíamos ver las constelaciones. Juraste haber encontrado a la Osa Mayor y Andrómeda, pero yo solo veía destellos. Estaba más encantado por el momento de estar contigo que de apreciar el inmenso universo.
La luna pasó a ser nuestra historiadora. Siempre nos observaba atenta, mientras nosotros hablábamos de la vida, el universo y los planetas. Te comparaba con lo bonito que era ver a Saturno, mientras me decías que el amor de tu vida estaba en tu vida. Sentía bonito que pensaras eso de mí. Con cada noche, sentía que se agregaba una estrella más por cada vez que jugábamos a contar estrellas.
Pasó una estrella fugaz. Nunca había visto algo por igual, era como estar hipnotizado por el momento. Hacía sentido la teoría de la relatividad de Einstein porque el tiempo se había detenido para mí. "Pide un deseo", fue lo que habías dicho. Nunca te dije qué fue lo que había pensado.
En mi mente, era un: "Solo espero que seas feliz cada que mires al cielo estrellado." Qué fuerte resulta ser las cosas que pide uno, porque jamás lo pensé a tu lado, y mis noches de contar estrellas y buscar cometas pasaron a ser noches de hablar con la luna, esperando que te cuidara. Pidiéndole a las estrellas que me ayudaran a buscarte desde allá arriba, porque en mi tierra no lograba encontrarte.
Pasan las noches. Aún recuerdo que te contaba que nuestro sol algún día sería una supernova, como si fuera un nuevo ser, un nuevo cúmulo de luz. Pues siento que así me encuentro yo, en espera de pasar a ser una supernova… porque mi galaxia está a punto de colisionar.

Adrián Arenas
No leemos ni escribimos porque sea tierno, escribimos y leemos poesía porque somos miembros de la humanidad y la humanidad rebosa pasión.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión