mobile isologo
buscar...

Anacoreta februa

FLF

Abr 20, 2026

12
Anacoreta februa
Empieza a escribir gratis en quaderno

No importa cuántas veces intente tenderte la mano, tu corazón siempre se interpone, como un muro de carne y deseo, como un río que arrastra la razón hacia su abismo.
No lo digo por envidia, pues desde el principio supe que tus pasos iban a buscar otra orilla, pero inocente, decidí creerte cuando juraste valorar a los que tenías cerca.

Me diste las vestiduras de un familiar, y yo, ingenuo, me las puse con orgullo, como si la sangre pudiera inventarse, como si la elección mutua fuera suficiente para sostener un pacto en medio del vacío.
Ese era el acuerdo: elegirnos contra la soledad, pero decidiste desaparecer, como humo que se disuelve en la noche, sin razones, sin palabras, sin siquiera el gesto mínimo de la despedida.

Yo siempre supe que te irías, pero no imaginé que sería tan pronto.
A fin de cuentas, siempre he estado solo, y tú lo sabías, lo dijiste cuando me viste temblar, cuando me atreví a mostrarte el rostro oculto, ese lado que escondo porque sé que la reacción ajena puede ser un cuchillo.
Por eso vives en mi mente, como un fantasma que no se disuelve, como un eco que no se calla.
¿Es que todos esos momentos no significaron nada para ti?
Nadie desaparece sin justificaciones, ¿por qué tuviste que hacerlo tú?

Me esforcé en tratarte bien, te di espacio cuando lo pedías, intenté comprenderte porque no quería dañarte.
Sacaba fuerzas de donde no había, dinero de donde no existía para llevarte algo al estómago, para que no faltara un gesto de cuidado.
Y ahora dime: ¿era este el modo que querías, el modo en que me mentías
respecto a tu lealtad a los cercanos? Yo siempre bromeaba con que podías usarme,
pero tú lo tomaste como verdad, y me convertiste en objeto, en sombra, en recurso desechable.

No volveré a ser aquel hombre refugiado en el alcohol, en el porno y en el sexo casual.
Me empeñé en dejar esa faceta atrás, cambié el alcohol por café, el onanismo por control, pero mi cabeza es un mar indomable, un oleaje que nunca podré dominar.


Eso lo sabes muy bien, me viste evadiendo mis problemas sumergido en aprender, como quien se ahoga en libros para no ahogarse en sí mismo.
Y eso haré esta vez: aprenderé a no hacer de ti alguien tan linda, tan inteligente, tan capaz, tan atrevida, tan divertida... aunque me cueste, aunque me desgarre, aunque me hunda en la desesperanza.

No me importa si ya no estás interesada, vuelve aquí si algún día te sientes perdida, traga tu orgullo junto con tus lágrimas y vuelve al viejo consuelo de quien alguna vez llamaste “hermano no consanguíneo”.


Yo siempre estaré para hacerte volver al camino porque vales mucho, pese a que tu mente te destruya y tus pensamientos sean verdugos.


Llámame, yo haré que no te derrumbes, como ya lo hice tantas veces, como un guardián invisible, como un faro que no se apaga.

Bendigo a mi lastimado corazón por no tenerte rencor, aunque la rabia me queme por dentro, aunque la desesperanza me hunda como agua al cuello, como un océano que no concede aire.
Me quedaré con la imagen que decidí darte, temo encontrarme con la realidad, aun cuando ya la conozco bien.

Soy el náufrago que bendice su herida, el hombre que se aferra al recuerdo, aunque el recuerdo sea un veneno.
Soy la voz que grita bajo el agua, la garganta que se llena de silencio, la rabia que se disfraza de calma, la desesperanza que se viste de poesía.

Y tú, sombra ausente, seguirás flotando en mi memoria, como un espectro que nunca se hunde, como un nombre que no se borra.
Yo seguiré aquí, con el corazón abierto, con la herida expuesta, con la certeza amarga de que siempre supe que te irías, pero nunca aprendí a aceptar que lo harías sin decir adiós.

 

FLF

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión