Anhelo distante de un año alimentado por la intriga de una primera conversación. Destinados a vernos constantemente desde entonces sin volver a pronunciar palabra, el aire cargado de una atmósfera tensa que pesa entre nosotros [si me preguntasen por Dios diría que sólo existes tú]
Bajás la mirada y te conviertes en el niño que fuiste, las mismas pestañas, el mismo tono de marrón
[ojos culpables de la culpa pecadora que siento desde que te conocí]
Esa mirada cargada de anhelos se está haciendo familiar, paso mis yemas por tu rostro y los rasgos tan familiares se desdibujan [igual si me empeño lo suficiente consiga borrarte por completo]
Tus ojos no han cambiado, pero ya no me miran igual. Y yo, acaso sigo teniendo la misma devoción? Quizás el rencor que te guardaba empieza a pesar
Quién es el impostor que se tiene frente a mí? Es igual que tú pero ya no mira igual. Tiene tu voz, pero ya no me la dedica
[has cambiado
quizás he sido yo]
Ya es demasiado tarde y siempre lo fue para nosotros
Un tatuaje nuevo, que no dice nada
Entre dos miradas que mueren un silencio lo quiebra todo
Ya no eres tú y yo sigo tontamente anhelando al hombre que tanto veneré y no tengo la certeza de haber existido
La penitencia de ver un sentimiento roto en tu mirada, el purgatorio de morir sin ti
Me mirás y con esos ojos prometes algo que nunca has podido cumplir
Los espacios no contienen el tiempo y tampoco pueden guardarte a ti
No pienses en mí, y yo trataré de olvidarte antes de que te hayas ido
Cuando te vayas tendré que quedarme con la certeza de que alguna vez estuviste y alguna vez quisiste quedarte
Señor, alejame de la tentación
y me alejó de ti
Tal vez la culpa de pecadora que siento al pensarte se irá cuando (te) me vaya(s)
Pero no la olvidaré igual que no te olvidaré a ti
Me perdonarás Señor si un tiempo creí encontrar la indulgencia plenaria en los besos de Él (impostor) y las palabras de su boca se convirtieron en mi credo? A veces creo que sigue siendo Él mi religión y que nunca dejará de serlo (que si me mirasen el alma estaría marcada por la huella indeleble que ha dejado en mí para siempre); así fue siempre, punitivo y condenando a la blasfemia a la que no supo amarle como otra cosa que un Dios.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión