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    Amor clandestino

    Mar 18, 2024

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    Amor clandestino
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    La primavera se encuentra en su inefable esplendor. La fragancia de las flores abriendo sus pétalos pulula en el aire e insiste en impregnarse en todo aquello que hay a su alrededor.

    Los árboles frondosos se hayan erguidos imponiendo su condición de dar descanso,aroma y resguardo del Sol.

    Dos amantes caminan de la mano. Sonríen, se miran. El mutismo reina. Sus miradas transmiten más allá de lo que sus labios pueden llegar a prometer.

    Una mariposa curiosa se posa en el vestido de la joven. Esta sonríe inocentemente. No hay palabras feroces que puedan destruir a los amantes intocables.

    Toman refugio debajo de un viejo y cansado árbol. Se besan y acarician su pelo. Están de vuelta de una jornada de goce y el muchacho está en camino de acompañarla a la casa.

    Retoman rumbo. Siempre en silencio, siempre hablando sin abrir los labios. Al llegar al umbral de la casa de la jovencita se despiden tras un largo beso. El joven emprende la caminata, de cuando en cuando, mirando hacia atrás 

    Una pena se hunde en su corazón.¿ Algún día se separarán?¿ Él pasará por la puerta de la vieja amada rememorando antaño?¿ Cuántos amores más habrán de venir y retirarse? La melancolía nace de sus ojos, caen lágrimas, pues ha dejado su amor marchitar antes de que florezca.

    Mas aún no es solo el amor de ella. Llamada Juliana, lo qué apena su corazón.

    Su vida esconde un secreto. Un secreto que nadie debe oír en el pequeño pueblo.

    Su vida está gobernada por dos amores.

    Él, Eren, joven de dieciocho años, lleva una vida doble.

    Camina el muchacho por las calles polvorientas del camino. Suave y dulce luna va asomando a medida que el Sol se deja morir. Camina. No piensa. Solo camina deseando libertad.

    Al llegar a las casas del pueblo. Pasa por la puerta donde su verdadero amor habita y da de comer a sus hijos.

    Contempla como pone el plato en la mesa e impone el orden para que los niños coman.

    Eren retorna a su hogar aspirando el aroma nocturno de la primavera. Está agotado.

    Al llegar rechaza la comida y se dirige directamente a la cama.

    ¿Puede habitar dos amores de índole diferente en el alma?¿ Él estará decidiendo bien en Juliana y en mantener su otro amor lejos de otros?¿Debería saberse la verdad? ¿Cómo los mirarían?.

    Se durmió con estos pensamientos dando vueltas en su interior.

    Mientras tanto Juliana ayuda a su madre en la cocina. Van preparando la cena. Ella cree y le dice a la madre qué su novio es el indicado para casarse.

    Que una estación tan hermosa como la que están transitando trae bendiciones, como la que lleva en su vientre sin que nadie sepa.

    Eren se retuerce en sueños, pesadillas para él. La tormenta de la noche ha traído un mal augurio. Se despierta sobresaltado. Rememora los sueños. Su padre que se había colgado en el pasado retornaba a acosarlo. Los niños de la escuela humillándolo en primaria. Su primer beso Juliana y hacer el amor por primera vez con ella. Cómo acariciaba su pelo y ella su espalda en los arrozales. Abrazándose con pasión, respirando la fragancia de su cuerpo sudado y el campo con sus diferentes aromas. Recordó su segundo beso cómo amante.

    Nadie podía saber la verdad, morirían de solo saberla. 

    Él moriría, cual su padre que encontraron colgado en el granero. Él apenas tenía once años. Era niño. El pequeño que lo encontró buscándolo para jugar.

    Eran muy estrechos desde que él poesía memoria( ahora quería olvidar nada más). Lo mostraba con el orgullo. El gran hijo por el que todas se derretían desde la primaria. Le enseñó a tratar a una dama. A ser cortés. Jugar a la pelota y a no enojarse al perder. Siempre le comentaba las dos caras de la vida y aunque hubiera momentos dolorosos valía la pena vivirla y sacarle el jugo.

    Su padre era budista pero también iba a misa los domingos. Admiraba a Jesús y sus enseñanzas de amor al prójimo.

    Esto era lo que quería y siempre le transmitía a su hijo.

    No hay que desearle el mal a nadie. Hay que actuar con bondad y rectitud. El karma también le platicó. Qué el que siembra tormentas cosechará tempestades.

    Eren tomaba estas palabras sin comprenderlas sin embargo sabía que cuando fuera adulto lo entendería. Admiraba a su padre. Era su ejemplo. Era venerado por todos en el pueblo. Inclusive el cura se acercaba los sábados a beber vino y platicar con él. Cómo amigo, cómo maestro.

    Era un gélido invierno, Eren llevaba su ropa de invierno,nevaba. Pensaba hacer ángeles en la nieve o salir a pasear por el pueblo. Fue ahí. Se despertó y le resultó extraño que su padre no lo haya despertado con el desayuno todas las mañanas. Se abrigó y salió en su busca. En ese instante mientras caían los copos de nieve fue cuando entró al viejo granero y lo vió. Su primera reacción fue de estupor. Él era la nieve, él estaba congelado. Sus sueños habían muerto en la nevaba de un invierno cruel. Luego abrazó el cuerpo llorando. Llevó una hora así hasta que su madre lo encontró. Nunca se supo la razón de su suicidio. La verdad se había consumido cual vela en noche sin luz. Le había arrebatado a todos aquel secreto y se lo había llevado con una cuerda y una viga en un antiguo granero.

    Pese a que el suicidio es considerado pecado mortal, el cura no hizo reparo en eso y llevó a cabo la ceremonia. Dió un discurso antes que el padre fuera sepultado. Dió las condolencias a su esposa y a su hijo. Los pésames no paraban de resonar en su oído. El tiempo pasó y Eren quedó con una grieta en el corazón.

    Conoció a Juliana en el cementerio. Su padre también había muerto. Los dos tenían algo en común y ese algo en común los llevó a unirse.

    Desde ese momento se volvieron inseparables.

    Fue ella quién dió el primer beso y comenzó el romance. Eren simplemente se dejó llevar por las corrientes del amor. La alegría volvía. La fé retornaba cual si Dios hubiese sentido misericordia y lo había tocado con su mano. Los tiempos felices volvieron. Las cenas. Las festividades. Todo poseía un sentido ahora.

    Eren rememora todo esto. Lo hace evocar mientras está sentado en la cama. Piensa en su amorío a escondidas. Podría ir preso su querido amor. Él es su profesor de historia. Todo comenzó de forma sutil y se fue dando hasta llegar a amarse. Dos hombres un joven menor y un hombre casado y profesor. Está prohibido.

    Recuerda como hacen el amor a las escondidas en el bosque. Lo ama. Más allá de todo límite posible. Más allá de Juliana. Él ignora el embarazo de ella.

    Si lo supiera tendría que casarse y dejar de a Eduardo,su profesor. Sin embargo la ignorancia reina.

    Eren le manda un mensaje de texto diciendo si mañana se ven en el bosque. Él, Eduardo, su profesor de historia le contesta que sí y que lo ama.

    El corazón le late rápido. Ama a Juliana, no obstante fue un amor fruto de una pérdida y ahora duda de aquel amor. En cambio el amor de Eduardo, es genuino, fuerte cuál tempestades.

    Se vuelve a acostar. Deseando estar lejos de ignotas pesadillas.

    Logra dormir hasta los primeros rayos matutinos. Al despertar toma una ligera manzana y se la lleva a la boca. Saborea su sabor. Su textura. Hoy después de clases se encuentran en el bosque. Tal vez verá a Juliana para matar el tiempo. Estos pensamientos surcan su mente juvenil cuando suena la campana de la iglesia. 

    Marcha a clases entre fulgores que provee el Sol en su apogeo. Él feliz de la radiante mañana y el sueño reparador.

    Las mujeres, las madres hacen las compras en el mercado mientras el pasa aligerado. Casi danzando.

    Saluda a la madre de su amada mientras esta lo reconoce al pasar por al lado.

    Sabe que anda un poco ralentizado y llega tarde a las puertas del colegio. Sin embargo esto no le produce malestar. Hoy no tendrá historia. Al llegar entra tardío y saluda sin la menor preocupación.

    Las horas pasan volando. Cuando quiere recordar ya se encuentra con Juli en los caminos de los árboles. Van revoloteando de aquí para allá.  

    Después de un largo rato de besos ,semejantes a estrellas fugaces que iluminaban sus almas, se despidieron. Eren le dijo que se quedaría tumbado estudiando un rato entre aquel vergel porque le daba paz.

    Pasado un tiempo escucha sus pasos desganados. Se da la vuelta y ahí está él. Se dan un largo beso y un fuerte abrazo mientras comienzan a desnudarse.

    Hacen el amor furiosamente.  Y se recuestan en aquel sin fin de vegetación. Sin embargo algo anda mal. Escuchando una voz y pasos. Logra Eduardo divisar a Enrique,un alumno suyo que los había visto. Al instante comienza a correr al pueblo. Eduardo se levanta rápido y emprende la corrida para alcanzarlo. Eren está atónito.

    ¿ Cómo puede ser? Si nadie pasa por aquel camino. Menos un estudiante. Sólo los que labran la tierra y estos se retiran temprano.

    El Sol se va retirando y dejando pequeños vestigios de su existencia para darle paso a la luna y el resplandor de las estrellas.

    Exangüe Eren llora y se pregunta porque. Pasadas unas horas Eduardo vuelve con ropa y un cuchillo en la mano. Eren va a él mas este le rechaza. Llorando le dice que todo el pueblo lo sabe. Qué la voz se esparció demasiado pronto y veloz. Qué es su fin. Pone el cuchillo en su garganta y las últimas palabras que le dice a su querido amor es que lo ama y lo siente. Abre su garganta de par en par.

    Eren toma su cuerpo entre sollozos y le dice que no puede ser. Qué porque tenía que terminar así. Ya el cuerpo sin vida de su amante se sacude en convulsiones por los llantos del que sigue aún respirando. Las lágrimas caen como una tormenta sobre su cuerpo. Eren toma el cuchillo. Ve la Luna. Y sabe que debe hacer. Ya no hay opciones.

    Va a su casa sin que nadie lo vea y toma la vieja camioneta de su padre. La enciende y se dirige directamente y con discreción a la casa del traidor.

    Estaciona y respira profundo. Baja con cuchillo en mano y da vuelta a la casa. A la habitación dónde está él.

    Abre la ventana y se mete. Pone el cuchillo en la garganta del causante de aquella tragedia y le dice cómo decía su padre. Siembra tormentas cosecharás tempestades y le corta su garganta de un tajo fuerte y profundo. La sangre empieza a emanar .

    Se retira. Prende la camioneta y se encamina rumbo a la gran ciudad.

    Keiko abbattista posse

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