ALMA ENTRE LÍNEAS
Hilario, mi cuerpo iba adelante y mi alma atrás corriendo para alcanzarme.
Mi alma paciente analizaba mi cabellera por dentro cuando podía.
Mi cuerpo criminal huía hacia el mercado negro de palabras.
Libreros en andamios marginales,
con los pies en alto, como fósiles de excavación arqueológica,
revoloteaban jaurías de libros con demasiadas alas.
Títulos que usaban todo su poder para conservar su polvo empolillado.
Ay Hilario, mi cuerpo traficante ruega arrepentido por su alma.
Sin prisa sin pausa
Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina
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