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alguien tomó lo que es mio

Jul 19, 2025

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alguien tomó lo que es mio
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en mi lucha por ser vista, combato constantemente con la necesidad de ganarme tu amor.

cuánto tengo que hacer, cuánto más, qué más de mí, qué tan mía, qué tan yo debo dejar de ser, si cuando estás por acunarme en tu abrazo, que alivie mi espalda y calme mi pena,

decidís que no, que lo que doy, que lo que soy, no es suficiente, y entonces tus manos sueltan las mías y caigo en picada, nuevamente, al mar encerrado, y todo se vuelve oscuro, como lo es la mayoría del tiempo en esta casa, (que no es hogar), y mi geografía se congela, tiembla, se adormece, casi perece.

si yo quisiera, si yo fuera, si yo pudiera, levantarme un día, despertar un día, con la certeza de que elegís amarme, pero no será así, han pasado años y nunca elegís verme con la ternura con la que me observabas en los tiempos en los que mi cabellera era castaña.

y todas las culpan recaen en mi espalda, y el eco de tus voces resuena en mi mente, con la pasividad, con la agresividad, que te es propia, con un reclamo que punza mi pecho y genera un agujero tan profundo, que traspasa hacía el otro lado de mi espalda, y aún asi, con tanto espacio, el dolor y el escozor no logran escurrirse de mi cuerpo, de mi corazón desmembrado. señor mío, que pesar tremendo, caminar en puntas de pie, en una cuerda floja que tiembla, sabiendo que cualquier paso en falso, te garantizará una caída en el desamor. que dolor inconmensurable vivir alerta, con la espalda llena de agujas que pinchan en todos lados menos en dónde conviene, y cada punto débil se retuerce, intenta perecer pero agoniza interminablemente. los jardines de mi mente han muerto ahogados, ahogados por una lluvia que recae en su incapacidad de aceptarme, de verme, de entenderme o de amarme, en su incapacidad de percibir más allá mi superficie, en dónde proyecta todo su dolor, todo su escozor, en dónde me convierto un saco de golpes de los errores que sucedieron antes de mi concepción, en dónde me torno una rata de laboratorio sobre cuánto desagrado se puede sentir por alguien a quién se supone deberías amar. entonces, una mañana poco certera, cuando mi vida estaba incolora, somnolienta y abstinente, cuando mi geografía, cuando mi territorio sucumbió a mares que se encierran en cuatro paredes, amenazaste con quererme, y entonces mi amor, esperanzado, olvidado y roto, subió como una bicicleta que viaja cuesta arriba por mi pecho, lentamente, pero sabiendo que el mínimo error, le depararía una caída hasta el punto más bajo de una calle embarrada.

cordero indefenso

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