Alcanzar
Aug 19, 2026
Aprendí que la felicidad viene en envase grande,
que hay que esperarla en el viaje, en el evento, en la fecha marcada,
que lo demás es solamente el mientras tanto,
la sala de espera de la vida de verdad.
Y ayer tuve un día que no calificaba para nada de eso.
Un café. Un piercing nuevo. Una compra chiquita.
Un entrenamiento que se sintió bien en el cuerpo.
Nada que contar, nada para las fotos importantes.
Y sin embargo fue un día entero, completo,
de esos que después una guarda sin saber bien por qué.
Quizás ese por qué fue, simplemente,
desenmascarar mi propia trampa:
mirar siempre el próximo evento,
el próximo viaje, la próxima meta,
porque mientras algo falte, sigo empujando,
sigo gastando energía en llegar,
sigo siendo dócil con mi propia promesa
de que algún día alcanzará.
¿Y si ya alcanzó?
¿Y si la felicidad puede caber en un café,
en un piercing recién hecho,
o en una tarde común de entrenamiento?
¿Y si puedo reescribir lo (mal) aprendido?
Quizás la sala de espera también es la vida
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