Su mirada era fría,
más que el invierno que nos abriga
y la nieve que nos envuelve.
No se mueve, pero respira.
Un recordatorio de su existencia,
la cruda realidad de no poder
escapar de nuestro destino.
El vaho sale de su boca entreabierta,
pero no dice nada.
No sabe por dónde empezar.
Tiene tantas cosas frente suyo
que ni la mirada ni el habla alcanzan
para hacer saber a todos que está ahí.
Quiere correr,
pero sus piernas están pegadas al suelo,
y al verse obligado a hacer algo,
se desespera.
El aire empieza a faltar
y lo abraza un calor
que agita su corazón.
Su mirada hablaba,
pero no era suficiente
para quien solo buscaba
¿Alcanza…?
Su mirada era fría,
más que el invierno que nos abriga
y la nieve que nos envuelve.
No se mueve, pero respira.
Un recordatorio de su existencia,
la cruda realidad de no poder
escapar de nuestro destino.
El vaho sale de su boca entreabierta,
pero no dice nada.
No sabe por dónde empezar.
Tiene tantas cosas frente suyo
que ni la mirada ni el habla alcanzan
para hacer saber a todos que está ahí.
Quiere correr,
pero sus piernas están pegadas al suelo,
y al verse obligado a hacer algo,
se desespera.
El aire empieza a faltar
y lo abraza un calor
que agita su corazón.
Su mirada hablaba,
pero no era suficiente
para quien solo buscaba
respuestas en palabras.
Deja caer sus manos a los costados
y, agachando la cabeza,
caen lágrimas más frías que sus manos,
que buscan un calor nostálgico.
¿Por qué las miradas no alcanzan?
Quería gritarlo,
pero solo movió sus manos al aire,
intentando impedir que se fuera
aquella fuerza
que movía el cuerpo entero.
¿Quería un abrazo?
¿Eso bastaba?
No. Ni siquiera las palabras bastaban.
Entonces, ¿qué era aquello
que calmaba y respondía?
No lo sabía,
pero esa pregunta se quedó en mi cabeza
como una obligación
que debía responder,
ya que fui yo quien la pensó.
No me hubiera molestado tener,
por lo menos,
una parte de la respuesta
en ese mismo momento.
¿Él estaría pensando
lo mismo que yo?
Cuando más buscás una solución,
más problemas surgen.
Y en mi caso, no había dicho nada,
pero en mi cabeza
ya había tantos problemas
que dolían,
apretando mi corazón.
Dio un paso hacia adelante.
Su mano se levantó
y la llevó hasta mi mejilla.
¿En qué momento la víctima
encuentra más valentía
que el culpable?
¿Cuándo se da cuenta
de que ambos
son víctimas de su sentir?
Eso me decía su mirada,
iluminada por la luz de la calle,
mostrándome cómo caían lágrimas.
¿Era tristeza?
No.
Era compasión.
¿Por que su mirada me alcanzaba
para saber qué sentía?
Quizás yo era el problema,
pero no para él.
Por lo menos,
no uno difícil de resolver.
Deja caer sus manos a los costados
y, agachando la cabeza,
caen lágrimas más frías que sus manos,
que buscan un calor nostálgico.
¿Por qué las miradas no alcanzan?
Quería gritarlo,
pero solo movió sus manos al aire,
intentando impedir que se fuera
aquella fuerza
que movía el cuerpo entero.
¿Quería un abrazo?
¿Eso bastaba?
No. Ni siquiera las palabras bastaban.
Entonces, ¿qué era aquello
que calmaba y respondía?
No lo sabía,
pero esa pregunta se quedó en mi cabeza
como una obligación
que debía responder,
ya que fui yo quien la pensó.
No me hubiera molestado tener,
por lo menos,
una parte de la respuesta
en ese mismo momento.
¿Él estaría pensando
lo mismo que yo?
Cuando más buscás una solución,
más problemas surgen.
Y en mi caso, no había dicho nada,
pero en mi cabeza
ya había tantos problemas
que dolían,
apretando mi corazón.
Dio un paso hacia adelante.
Su mano se levantó
y la llevó hasta mi mejilla.
¿En qué momento la víctima
encuentra más valentía
que el culpable?
¿Cuándo se da cuenta
de que ambos
son víctimas de su sentir?
Eso me decía su mirada,
iluminada por la luz de la calle,
mostrándome cómo caían lágrimas.
¿Era tristeza?
No.
Era compasión.
¿Por que su mirada me alcanzaba
para saber qué sentía?
Quizás yo era el problema,
pero no para él.
Por lo menos,
no uno difícil de resolver.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión