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Ágape

Jul 27, 2026

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Ágape
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Sorprendido me hallo, sentado en mi habitación,

pensando seriamente en la dicha de nuestro amor.

Recuerdo perfectamente el día en que te conocí;

estabas hablando contenta sobre cosas que te hacen feliz.

En ese momento comprendí que no habría guerras que dictaran nuestro fin,

que no existían palabras que describieran algo así:

un sentimiento entusiasmado que solo sabe ser gentil.

Recuerdo esos primeros instantes como si fueran mi propia infancia;

tu sonrisa, canela; tus labios, fragancia.

Transformaste mi triste abismo en una hermosa playa...

Playa en la que sentirías mi ansiedad,

mis claros defectos entre cada cavidad,

tristes dolores que no tenían piedad.

Aun así, te dejaste abrazar con mis piedras filosas y mi pasado fatal,

como si eso no importara más.

Demostrando gentileza, no quedaba más:

solo hundirme en tus proezas, que conformaron mi sanar.

Desde entonces no he encontrado nada más,

solo océanos y galaxias repletos de intensidad,

que reflejan en sus adentros nuestra manera de amar.

En cada átomo de sus conexiones, en cada gramo de sal,

no existe otra palabra, simple y llana: felicidad.

Pasión intensa, brillo total...

¿Cómo es posible no quererse conformar,

si alcancé el nirvana que vivía en tu soñar,

si me volví parte de cada lunar,

si fui uno con tu cuerpo y me fundí en tu tostar?

Hablo muy en serio cuando digo lo que por ti siento,

pues no puedo vivir sin ti; eres agua en el desierto.

Quiero ser el mayor fan cuando tengas tus conciertos,

donde proclames amor y que se esparza con el viento.

Solo pido a la propia eternidad que sea más duradera,

pues no quiero ver el final de esta eterna primavera.

Por eso estoy dispuesto a aprender más de ti,

que me provoques llenura con tu exquisito festín,

que se ha encargado de satisfacerme por mil años, sin fin.

Quiero amarte cada vez más,

demostrarte con alabanzas cómo me ha sentado tu paz,

lo bien que he descansado reposando en tu mar,

cómo tu antorcha ha servido para alejar todo mi mal.

Por eso quiero devolverte eso y más,

porque eres merecedora de todo lo universal,

digna ganadora de tanta inmensidad,

perfecta heredera de toda la realidad, ama de galaxias; tu sosiego ha sabido calmar

todos los desastres de la triste humanidad.

Pedacito de universo, hoy te vengo a recitar

cuánto te he soñado y te voy a añorar,

cuánto estoy dispuesto por ti a sacrificar,

pues vida no existe sin tu bella luz lunar.

El universo agradece que me hayas podido amar.

Nunca habrá una Diosa distinta a la que quiera alabar

ni otro lugar en el espacio donde quiera reposar.

Cuidaré de la semilla que formó nuestro sentimiento,

construiré un museo que recuerde nuestros momentos,

todo eso y más para que en la historia pueda quedar

el diario de una pasión que se supo desbordar,

el cuento de dos amantes que se amaron sin final.

Juan Penagos

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