Adiós, Carlos. Gracias por todo.
Jun 7, 2026
Me enamoré de Los Redondos haciendo horas extras en la fábrica, todos los días dieciséis horas para darle de comer al pequeño ser que me esperaba en casa. El Indio estaba ahí, haciéndome "la dos".
Empecé a militar en la izquierda y aluciné con Oktubre, el disco más bolchevique que escuché en mi vida.
Las frases de las banderas en la cancha de Racing y San Miguel empezaron a cobrar otro sentido para mí.
Jugar al pool se transformó en un momento íntimo para agarrar el taco y simular una guitarra mientras el Indio cantaba en la rockola de fondo.
Me separé de una persona que amé mucho. Estuve dos meses intentando entender por qué las lágrimas no salían, hasta que una banda tributo tocó Mi genio amor, una canción que hasta ese momento solo me gustaba escuchar. Pero ese día la entendí. Algo se quebró en mí. Lloré toda la noche.
Escuché al Indio con las madres de mis hijos, con familiares, con compañeros de laburo, con amigos, con amores, con traidores, con ladrones, con drogadictos, con supervisores, con encargados, con el chofer del bondi.
No puedo dejar de llorar. No solo estoy despidiendo al Indio, estoy despidiendo a un amigo que estuvo en las buenas y en las malas, y que me recuerda que todo, absolutamente todo, es efímero.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión