mobile isologo
buscar...

Acostumbrarse a no ser

desolanc

May 8, 2026

153
Acostumbrarse a no ser
Empieza a escribir gratis en quaderno

Hay algo profundamente triste

en mirar el mundo demasiado tiempo.

Las noticias se acumulan

como platos sucios en la cocina.

Guerras.

Discursos vacíos.

Hombres trajeados hablando de futuro

con la misma boca

con la que mastican el hambre ajena.

Y mientras tanto,

nosotros seguimos acá:

trabajando para sobrevivir,

deslizándonos por ciudades cansadas,

aprendiendo a fingir normalidad

mientras todo alrededor

se pudre lentamente.

A veces siento

que nacimos demasiado tarde para la esperanza

y demasiado temprano para el colapso.

Como si nos hubieran dejado atrapados

en la mitad de algo irreversible.

La política ya no parece una idea,

ni una herramienta,

ni siquiera una discusión.

Es solo ruido.

Un espectáculo de personas

peleando por quién administra mejor la herida.

Y lo peor

es que incluso el amor empezó a parecerse a eso.

Las conexiones humanas

se volvieron rápidas, utilitarias, frágiles.

Todos hablan,

nadie escucha realmente.

Nos miramos como quien revisa vitrinas:

buscando algo que distraiga el vacío

sin involucrarse demasiado.

Da miedo necesitar.

Da miedo decir

“quedate un rato más”

en una época donde todos viven

con un pie afuera de la puerta.

Extraño la profundidad

de cosas que quizás nunca viví.

Las conversaciones largas.

La intimidad sin ironía.

La sensación de pertenecerle honestamente a alguien

sin miedo a convertirse en carga.

Pero todo parece diseñado

para mantenernos agotados.

Demasiado cansados para luchar,

demasiado distraídos para sentir,

demasiado solos para organizarnos.

Y entonces pasan los días.

Uno detrás del otro.

Idénticos.

Despertar.

Consumir.

Responder.

Sobrevivir.

Dormir con el cerebro encendido

como una ciudad que nunca descansa.

A veces pienso

que el verdadero terror de esta época

no es la violencia,

ni la corrupción,

ni el futuro incierto.

Es acostumbrarse.

Acostumbrarse a vivir desconectados.

A no mirar demasiado.

A aceptar migajas emocionales

como si fueran amor verdadero.

A sentirnos vacíos

y seguir funcionando igual.

Y aun así,

de vez en cuando,

alguien nos toca el alma sin querer.

Un abrazo largo.

Una conversación honesta a las tres de la mañana.

Una mirada que por un segundo

nos devuelve al cuerpo.

Entonces entiendo

que quizás todavía no estamos completamente perdidos.

Solo estamos exhaustos

de vivir en un mundo

que nos enseña todos los días

a olvidarnos de ser humanos.

desolanc

Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor

Comprar un cafecito

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión