Quiero hablar de la aceptación, un tema que he tratado en mis terapias este año y todavía cuesta, pesa, molesta, y creo que siempre lo va a hacer.
Aceptar es todo un concepto eh, no es fácil, pues conlleva un trabajo interno importante.
Me gustaría repasar que, según la RAE, aceptación viene de aceptar, que significa recibir voluntariamente y sin oposición lo que se da, ofrece o encarga, también el admitir, aprobar, dar por bueno.
Y me quiero quedar con esto, porque woww, lo leo y está claro, mas claro que el agua. Me resuenan las palabras voluntariamente, sin oposición y admitir. La aceptación no es que te guste lo que recibes, sino que decides no oponer resistencia a su existencia. Es el acto de dejar de empujar la realidad para intentar que sea distinta.
Según yo, analizándolo, aceptar no significa que te guste lo que está pasando, que estés de acuerdo o que no quieras que cambie. La aceptación es el reconocimiento valiente de la realidad tal cual es en ese momento, admitiéndola.
Investigando, encontré que es el primer paso para el cambio. Se puede confundir con la resignación, que es un concepto pasivo que no nos lleva a ningun lado pues nos dice “pasó esto y no puedo hacer nada al respecto”, lo que genera amargura y esa clase de sentimientos. El aceptar es un concepto totalmente activo, pues nos dice “pasó esto, y partiendo de esta base, ¿que puedo hacer ahora?”
Aceptar nos lleva a la acción.
Como decía Carl Rogers: “Lo curioso es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar”.
¿Qué loco no? El problema es que es difícil aceptar, es tarea para la casa, porque nos resistimos totalmente a hacerlo.
Nos negamos a aceptar las cosas que no podemos cambiar, nuestras emociones, a nosotros mismos.
Te tiro otro dato, nuestro cerebro está programado para resolver problemas claramente, pero, cuando algo nos duele, el instinto es luchar contra ello. Y ahí radica el problema, pues mientras más nos resistimos, más dolor causamos, y termina siendo un círculo vicioso.
Para la psicología: sufrimiento = dolor × resistencia
El dolor es inevitable, pero el sufrimiento aparece cuando nos resistimos a admitir/aceptar ese dolor.
Aceptar es HACERSE CARGO. Es moverse. Es qué puedo cambiar y que no. Es FLUIR.
Cuesta mucho, pero no es imposible. Te invito a que te aceptes, a que aceptes y te hagas cargo.
Gracias por leerme…
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión