Acá nadie se rinde. Entonces me tengo yo.
Abr 11, 2026
Sí, entiendo lo que es que la vida duela y no poder acallar el dolor. Porque pienso que cuando te duele la muela, te medican, te la arreglan y el dolor se va. Si te duele la panza alguien urgentemente hará algo para buscar el motivo y terminar con ese dolor. Pero ¿cuando duele el alma, el corazón? Cuando duele demasiado, mucho, cuando querés correr, gritar, huir. Cuando te retorcés del dolor del alma... ¿ cómo le explicás ese dolor a alguien que nunca lo sintió?. Cuando te abrazás a vos mismo diciendo que ya va a pasar, cuando sentís tus lágrimas correr, y comes tus mocos en medio del dolor?...y te da igual. ¿Cuando la soledad es más fuerte que todo? ¿Entonces qué?. Cuando esos minutos son vitales, y no hay persona, ni especialidad médica que pueda inyectarte un calmante para el dolor de alma? ¿Entonces qué? ¿Qué si no sabés pedir ayuda? ¿Qué si estás cansado de sostener tu cuerpo? ¿Entonces qué? ¿Entonces quién?.
Entonces tomé mi cuerpo conteniendo mi alma dañada. Entonces me metí debajo de la ducha, entonces me abracé y dejé que el agua lleve mi dolor. Entonces me tomé la mano como si fuera alguien más, pero era yo, y me agradecí por ese gesto. Y dejé salir el dolor, llorando como si me mataran el alma, sabiendo que si me rompieron el corazón no había más que hacer: me tocaba sanarlo. Que si el mundo no se sentía mi lugar, me iba a hacer espacio, mi refugio repleto de lo que me hace sentir alguien. Entonces me acaricié suavemente el pelo mientras me lo lavaba. Entonces me dije: "Vas a estar bien". Me tuve paciencia y me traté suavemente. Entonces sentí mi respiración calmarse y no me dejé sola otra vez. Estuve ahí para mí. Entonces, si no hay nadie más, de ahora en adelante no importa. Entonces es muchísimo tenerme a mí misma, y no me voy a abandonar, soy lo último que me queda. Entonces no terminó el dolor, no me autosané de manera mágica, pero me terminé de duchar con amor. Me permití sentir el perfume del jabón que tanto me gusta y juntando más amor y delicadeza me sequé. Con mi mano todavía débil limpié el vidrio del baño y me miré, ví mi tristeza, mi dolor. ¿ Qué te hicieron? ¿Qué te hiciste a vos misma? ¿Cómo lo permitiste? Acallé esa voz, no más reproches por hoy. Entonces me peiné con paciencia, me cambié y salí del baño. Entonces me tengo yo.
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