Con el día colgando de los huesos
como un disfraz pesado y húmedo,
me descubro solo,
tirado en el sofá,
sin música.
Es mi enemigo el aburrimiento.
Hace calor y la tarde es un bostezo sin fin.
Fantaseo con tener el deseo de moverme,
de buscar la verdad en esta habitación
que se ha vuelto un laberinto de nada.
Pero no hay impulso,
solo el eco de una juventud ligera,
de una vitalidad que me huye
como un hilo de humo en la brisa.
El aburrimiento es enemigo de la fuerza,
repito en voz baja,
como si las palabras
pudieran hacerme levantar.
Pero sigo aquí,
anhelando apenas la energía
para caminar hasta la cocina,
hervir una manzanilla,
y tal vez,
solo tal vez,
disolver este tedio en el vapor de una taza.

JHONATAN DE JESUS BOBADILLA
Soy psicoanalista y escribo. Escucho en el diván y en la página: lo que duele, lo que insiste, lo que no se deja decir del todo. Hago de la palabra un lugar sensible y habitable.
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