A Dios no se le ve en su casa a oscuras,
donde todo es amenaza
entonces,
¿En quién confiar?
¿Quién me sostiene cuando no puedo sostenerme más?
lo que creía conocer me resulta desconocido;
mis manos, mi voz, mis deseos
no sé hacia dónde van.
Almas susurran sus gritos internos
¿Provienen de mí?
yo gritaría más fuerte
si estuviera en mi mundo de siempre
con sus colores vibrantes
y por más que parpadee una y otra vez
sigo atrapado, sigo sin ver.
Es raro situarse en la vida normal de otros,
pero lo importante no se muestra a los ojos,
se siente.
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