Detesto todo, ya no me gusta nada,
Suplico al cielo que los días pasen veloz,
Mi vida se congela y tolero cero las muestras de cariño.
Yo soy un joven anticuado, un ser pedante que escribe.
Estoy entre la línea delgada del cansancio y la pereza,
Busco qué hacer pero el hacer no me encuentra.
Estoy en la montaña que solo baja, pues perdí a mi padre hace unos meses y aún no me recupero.
Qué sentido tiene escribir mi amor por él, al final el siempre lo supo, lo que no sabía es que dejaría un vacío tan grande como la agonía del sediento. Juro que si lo supiera. Jamás se habria ido.
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