Dios te suplicó que aunque sea atea no permitas que destroce mi corazón con tanta amargura y desengaño.
Te imploró que por favor deja que me ame con sinceridad y que no se atreva a dañar lo que una vez tu construiste.
Haz que mis piernas sean agua para que ella pueda beber de mi y no se vaya a la primera oportunidad.
También te rezo para q mis brazos sean el abrazo más reconfortante para cuando sienta frío en una noche de invierno no se vaya al primer fuego que encuentre.
Me volveré monja y rezaré todo los días ante ti con tan solo cumplas esos deseos y daré cada uno de esos días encerrada en tu templo para que cuando suba al cielo ella me este esperando y me de la misma devoción que yo te tube algún día.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión