Escribí todo esto en papel llorando para dejarte junto al cajón dónde nadie lo vea. Esa es mi despedida de vos que me acompañaste en tus últimos días como nadie. No sabés lo que te extraño.
Se me hace un poco raro escribirte cuando no estás, cuando no me podés leer, ni escuchar ni aconsejar pero sentí que tenía que hacerlo.
Seguramente pensabas que lo que voy a hacer es pecado. Cometí muchos, me alejo mucho de ser perfecta.
Yo quería tener una vida propia, vos en los últimos años de mi vida empezaste a ser un ejemplo cuando me dí cuenta lo cuesta arriba que es la vida para las mujeres y era peor. Y vos en ese contexto, siendo casi hermana mayor peleaste por educación, trabajo, salir adelante, el prójimo desde tu militancia católica pero militancia al fín. Hiciste muchísimo con una audacia y ambición muy hermosas y con un espíritu que yo ya no puedo honrar porque no lo tengo.
Te pido perdón por no haber llegado a construir una vida propia como seguramente vos hubieras querido.
Te caracterizabas por la empatía. Te aseguro que si sintieras un segundo la presión en el pecho que yo siento todo el tiempo me entenderías y sabrías que es lo correcto.
Gracias por regalarme hermosos momentos tomando mates en tu casa por las tardes. Gracias por tu amor y empatía.
Esto es muy doloroso abu, no la quiero hacer más larga.
Te amo
Yo
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión