Dijo Lacan, y me conquistó.

Lo que pasa es que también Freud hizo lo suyo, y no tengo la oportunidad de planear una salidita mano a mano con el padre del psicoanálisis para discutir estos temas.
Para Freud el arte es un mediador entre la falsedad y la realidad, es una válvula de escape del inconsciente.
Y su posición es certera, sólo que incompleta. Un poco como la vida en sí misma, así que lo perdonamos.
El punto a favor de los artistas es que tienen una nave mágica que les permite viajar por rutas que otros jamás verán ¿Quizás a eso se refería Lacan?
Existe la posibilidad de un cambio, de transformación del ser, a partir del arte, y particularmente en la escritura, la literatura.
Algo del discurso, queda petrificado para siempre ahí, y si esta escritura se vuelve literatura, en donde los demás pueden leer otra cosa de esa producción, entonces ya hay una incidencia, un efecto en los demás.
Es como si, de vez en cuando, bajaran de su nave para tocarnos con su varita mágica, para regalarnos apenas un vestigio de este poder que los simples mortales forzamos descubrir.
El arte es invención, y en tanto acto, compromete a quien lo vive. En él resuena e insiste por aparecer todo aquello que negamos, lo escondido, aquellos miedos infernales que tanto nos esmeramos en ignorar para jamás encontrarlos.
Eso para lo que no hay respuesta, dirá Lacan.
Pero acá están de nuevo, estas criaturas fantásticas que se hacen llamar artistas, quienes poseen sus binoculares especiales para ver otros colores, para entender con otras respuestas, cuestionando otras preguntas. Y para los implacables artistas, la falta de respuesta, es en sí su propia solución.
Por eso el arte también puede ser una respuesta a lo imposible de soportar, adquiere valor de acontecimiento, de hallazgo para el artista.
En palabras de un mago de los más poderosos, Julio Cortázar

"Cuando escribo es otro el camino, se abren ventanas donde hay algo, las circunstancias actuales, la fe en los destinos de la humanidad son indisociables de la literatura"
"No soy un hombre de ideas. Hay una especialización en los lectores que buscan certezas, me siento cómodo en el terreno de lo irracional".
Quizás estemos todos ciegos, o distraídos en palabras vacías, en círculos sin importancia. Supongo que estos tres autores nos recomendarían esta manera de no quedar atrapados en una mortificación.
Lo nuevo, la creación, la invención en el arte como producción singular no tiene vencimiento, no pasa de moda, no se privilegia un objeto de consumo.
¿Por qué? Porque la obra literaria no es un reflejo de la realidad, sino una nueva realidad.
¿No lo pensaron de esta forma? Nunca el error es ilógico en la ficción!
Cuando el personaje se equivoca hace cómplice al lector del sentido de su equívoco, el cual transmite lo que sucede en el relato, en la poesía, en lo que se esté creando.
Nos sentamos a disfrutar de la vista, en estos escasos minutos en que nos prestan sus binoculares mágicos. Vivimos el paisaje que nos regalan, soñamos con poder viajar también a estos mundos, pero la llave es sólo un préstamo en forma de libro. Cuando termina, devolvemos la llave, y retomamos nuestra agotada realidad.
Y Cortázar esto lo deja clarísimo:
"El poeta es esa persona que no se queda con un solo lado de las cosas, sino que busca el otro lado, a veces lo encuentra, otras veces no. Personalmente tengo una sensación de querer buscar siempre lo que está del otro lado, y a eso voy".
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