No fue una decisión impulsiva.
Fue el resultado de muchas cosas guardadas, de silencios, de esperar comprensión que no llegó.
Quise perdonar, de verdad. Pero hay dolores que no se van solo porque el otro quiere volver o promete cambiar.
Yo todavía estaba rota, y nadie puede amar tranquila desde el rencor que no sanó.
A veces lo que más duele no es lo que pasa, sino sentir que lo que sentís no importa.
No pedía que eligieran bandos ni que se peleara con nadie, solo necesitaba sensibilidad, empatía, un “te entiendo”.
También aprendí que cuidar mis límites no es atacar a nadie.
Alejarme fue una forma de preservar mi paz, de no compararme, de no lastimarme mirando cosas que me removían más de la cuenta.
Duele soltar cuando todavía hay cariño, pero duele más quedarse donde una empieza a apagarse.
Así que me fui, no por falta de amor,sino porque esta vez decidí no abandonarme a mí.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión