Ahora que el verano se ve de lejos
como un recuerdo expirado,
me pregunto:
¿a dónde va el eco
de todo lo vivido?
¿Dónde se oyen las risas
en voz baja en la noche?
¿Quién aguarda en la silla
al sueño tardío?
¿Quién duerme en el patio
con el canto de los grillos?
¿A qué juegan los niños
si ya no les alcanza
el atardecer en la calle?
¿Cuál es la balanza
que pone precio
a la felicidad pasada?
¿Y por qué los recuerdos
son sólo eso:
recuerdos?

Blanca Bermúdez
Escribo para sacar del alma lo que no se puede decir en voz alta. Gracias por leerme. Quédate. Comenta.
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