“Busco signos, pero ¿de qué? ¿Cuál es el objeto de mi lectura? ¿Es: soy amado (no lo soy ya, lo soy todavía)? ¿es mi futuro lo que intento leer, descifrando en lo que está inscrito el anuncio de lo que me va a ocurrir, según un procedimiento que tendería a la vez a la paleografía y a la adivinación? ¿No es más bien, en resumidas cuentas, que quedo suspendido en esta pregunta, de la que pido al rostro del otro, incansablemente, la respuesta: cuánto valgo?”
Barthes, R. Fragmentos de un discurso amoroso.
El fragmento anterior es parte de la novela “El lirio en el valle” de Honoré de Balzac, del cual Roland Barthes trajo una espectacular conclusión en el cual comenta, entre otras cosas, que los sujetos no tienen a su disposición ningún sistema de signos seguro, de modo que quedan arrojados hacia la incertidumbre y al vacío del lenguaje mismo.
Asimismo, Lacan en el seminario 7 hace hincapié en el oficio del alfarero, que es una persona que realiza recipientes de barro sobre movimientos mecanizados en su base. El alfarero, justamente lo que hace, es hacer algo con la nada, realiza producciones con el vacío.
Pues bien, trayendo a colación estas dos referencias, se podría decir que lo que se trata en un psicoanálisis es, en resumidas cuentas, tratar de hacer algo con esa nada, con ese vacío de significación, con esas preguntas sin respuestas. Se trata (al menos en parte) intentar saber hacer con el vacío de significaciones, al cual en un momento determinado el sujeto se encuentra sin respuesta. Cada sujeto encontrara su modo de saber qué hacer con ella, donde cada uno va a tener una salida propia.
El psicoanálisis plantea “un saber hacer con el vacío” como a su vez expone que lo que permanece en el sujeto es el síntoma y que entre otras cosas, se trata de eso mismo: del síntoma ya no como compromiso sino como efecto de una satisfacción pulsional. En el psicoanálisis no se trata de eliminar el síntoma o extirparlo del sujeto como tal vez otras corrientes lo harían, sino más bien se trata de preguntarse qué función está cumpliendo y como esta operando en el sujeto mismo. Por ende, se plantea que la interpretación se hace en el síntoma y se da lugar a que el sujeto lo interprete, lo que genera su caída. Es en esta interpretación el cual el sujeto va a articular síntoma-significante. Este significante, en el análisis y mediante la asociación, va a dar con el reprimido desalojado de la conciencia.
Pero el análisis no viene solo, ya que no hay análisis posible sin transferencia. Y lo que aparece como signo de transferencia en análisis es la repetición, el automaton: definido como un mecanismo de automatismo de repetición. Todo lo que aparece como repetición o compulsión se encuentra íntimamente relacionado con la neurosis de transferencia. Se pasa de la neurosis clínica a la neurosis de transferencia y es en este momento donde el analista puede leer fenómenos de orden imaginario que aparecen en el análisis. Pero antes de seguir en esta misma línea, podemos introducir un interrogante ¿Qué sucede cuando la neurosis no es de transferencia?
Tal como lo hace Honoré de Balzac en “Lirios del valle”, el sujeto pone en juego sus propias condiciones de amor. Sin embargo, el analista no debe responder a esta demanda erótica, sino que debe responder a la demanda de saber. Si el analista se sostiene en la corriente erótica, se estaría sustentando en el eje imaginario, e introducirse en ese camino es pensar que es el analista el objeto que le falta al sujeto, dando como resultado un fracaso de análisis. Para eso, el analista puede introducir un corte de cualquier orden como, por ejemplo, pasar al diván, introducir un silencio o un interrogante. Esa entrada al campo simbólico, puede introducir la posibilidad de que el sujeto se empieza a preguntar hacia el mismo, que es donde apunta el psicoanálisis.
Por ultimo, podriamos decir que el neurótico ama a su analista, porque su analista le propone su deseo de saber. Por lo cual, en esta figura de sujeto supuesto saber, la función del analista es semblante de objeto a, es decir, causa de deseo. Y si el objeto a lo planteamos en términos de “algo que deseamos intensamente” el sujeto se vuelve realmente sugestionable por el analista, casi a merced del mismo. Por eso, es interesante e importante pensar el valor ético en esta situación de la función del analista, del cual debe sortear estos obstáculos para poder continuar con el análisis y responder a la demanda de saber.
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Pamela Vargas | Psicóloga
Me llamo Pame, Lic. en psicología, amante del psicoanálisis 🔍✨ Acá publico algunos escritos y desarrollos de textos, espero que las disfrutes:)
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