Mami, no finjas que las cosas están
en donde tienen que estar.
Los flujos de consciencia
son como sabuesos y barrenos.
A mí, por ejemplo,
no me gustan ni las letras ni los cuerpos
que son míos.
Venga, ahora confiesa tú,
pero no hables con los adentros
para que no me de miedo,
que sin la sombra de los parques
las plazas son estepas sordas.
No hables con los adentros
porque ellos tan solo sollozan.
Si nombras, que sea conmigo
en las vertientes de tu cerebro.
Mamá, no finjas que no lloras
por quererme de nuevo dentro.
Cualquier esqueleto ya es ajeno.
Te daré píldoras para esperanzas rotas.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.
Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión