Una vez me dijeron que soy como el mismo Big Bang.
Me reí.
Es lindo, creo, porque no lo entiendo del todo.
A veces la gente me mira como si tuviera que definirme, traducirme,
y en su búsqueda se pierden.
Me dio curiosidad...
Esa curiosidad se disfrazó de aprobación sin saberlo.
Hay quienes quieren recibirme,
pero creo que en su esfuerzo se desfiguran,
me desfiguran,
y luego se asustan.
No soy una máscara, ¿no lo entienden?
Por eso me he vuelto espejo,
y por eso algunos, o todos, se cubren los ojos.
En silencio, aprendí lenguajes y canciones,
y pensé que eso era para compartir.
En esta búsqueda descubrí algo en mí,
¿Don o castigo?
Decía que podía sentir el cuerpo del otro como propio.
Sé que existe el hilo delgado del espejeo,
pero no es compasión ni reflejo.
Ahora lo sé.
¿Don o castigo?
Es carne que atraviesa,
o incluso la danza de la araña pequeña, al caminar.
Algo que no pide permiso.
Siento bailes ajenos contándome historias de emociones desde dentro.
Pero, ¿quién reencarna en mí?
Me atravesaban sin yo notarlo.
Se acomodan,
y tal vez no lo saben, o sí.
Depositan sus angustias, miedos, gritos ocultos,
a veces en forma de silencio o violencia.
Otros llegan con luz,
pero al final, en sus contrastes, cuando yo me acomodo,
se van.
Me enseñaron a desvivirme sin que me diera cuenta.
"Esfuerzo" se volvió un idioma extraño
que gritaba, agonizaba y castigaba.
Se disfrazaban de amor hasta que observé el abismo.
Hablo con amigos invisibles
porque afuera solo encuentro espejos.
Mi alma busca contarse y relatar.
Conozco lo profundo porque he sido la oscuridad y la luz.
He creado caos
y he sido destruida.
Me he corrompido
y también he cruzado el umbral.
Sé que existen grietas de cicatrices que están en mi cerebro,
que conscientes solo habitan ahí.
Y si dejo que los contrastes mentales escapen,
crearía una extinción...
Habito un cuerpo deforme,
palabra que solo yo entiendo.
Mi piel es camino,
mis huesos historia.
Hay quienes se acercan para capturar,
para quedarse algo,
entonces me desvanezco,
pero aún siendo niebla,
espero...
Aprendí a leer el mundo antes de que me lo tradujeran en palabra.
Lugares donde me mostraban que el amor dolía
y yo lo creía.
Abrazos de puños disfrazados,
y a veces con filos envueltos en caricias.
Actuaciones acompañadas de veneno.
Máscaras,
ellos llevan disfraces.
Y yo en sus ojos observaba amor.
¿Pero por qué duele tanto querer?
Todos parecían saberlo, menos yo.
Revelación:
la obra se terminó.
Se les acabó el show.
Ahora sé por qué me habitan sin permiso.
Mi cuerpo, tratado como campo de guerra.
Habito un cuerpo deforme,
de ecos, de gritos que no entendía.
Tengo los labios deformes
porque son asimétricos ante su máscara de color azul.
Pero igual,
con esa boca torcida,
solo quería besarla.
Tengo el cuerpo deforme,
un dedo incompleto
por querer tocar la vida,
recordar que yo estaba viva.
Tengo la cara deforme
porque mi cara decidió besar un árbol.
Y me río.
Me río por los crujidos de los huesos
y los ecos de esas voces
que invadían esas heridas.
Soy jardín con flores extrañas
y ahora sus nombres son pronunciados por Amy.
P.D: me susurraron "es un don".
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