🩸 ̄ノ
Aug 7, 2026
percibo la fisura perpetua, la bilis regurgita. mi esternón—jaula saqueada—crepita una letanía. navajas anidadas al paladar, la carne me huele a incendio si permanezco serena bajo escrutinio insolente. artemis tiene diez minutos observándome y sus fosas dilatadas manifiestan cólera. anhelo asfixiarlo, presenciar cómo su porte decae. mi recelo es su verdugo. bostezo y ello resquebraja paciencia, se distorsiona.
—maldigo conocerte— escupe, hay impotencia, dientes tensos, exaltación. mas la puñalada gira desgarrándome totalmente opuesto al escenario del primer te amo. días pintados con rosa —tres empleos, echado cual animal. enterándome que la señorita airada corrió tergiversaciones— me zarandea, la verborrea aturde.
—¿y?— él es distinto, nuestra adolescencia salta a memoria, evadiendo clases para hipnotizada verle aspirar merca conforme sus dígitos hurgaban mi falda, posteriormente comerle los nudillos, gastamos mal las tardes en mi cuarto de alquiler, sea conversando o él defendiéndome del abusivo progenitor mío. deshechaba miseria y quebrantos, la cera pegoteándose. su polera enorme acobijando cicatrices. aquel jovencito no vive ya —¿buscas una indemnización? ¿cedo mis rodillas a la tierra implorando revertir injusticia? tú invocaste una fracción de tu propia inmundicia.
los músculos faciales rígidos, me suelta porque saborea la impulsividad y no demora en patear el mueble central. sé que teje contraataque.
—¿satisfecha? tu despecho vestido de virtud no soportó ser despojada del lugar sagrado. tu pésima suerte me ancla a ti hasta que esa criatura crezca.
cada bocanada quema mis pulmones, él presto a tornarse polvo. me planto en la entrada obstaculizando, la urgencia de despedazar equivocadas afirmaciones. aborrecerlo y, estúpidamente, amarlo conceptualiza mi íntima ruina. una exquisita crueldad, como lamer el filo del cuchillo suplicando no corte. a artemis y a mí nos separa un suspiro. no mido el instante donde sus palmas supongo se elevan a acunarme, sin embargo, las entierra en mi melena con ímpetu. me arde el cuero. cojo los bordes de tela y dos tormentas incapaces de esquivarse chocan bruscamente. un ósculo, orgullo herido, tregua efímera, disputa insonora por quién se retracta. recolecto cenizas de una nostalgia obstinada. destruirnos a futuro convence. aprendí, tontamente, a odiarlo todavía gozando sus labios.
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